Iniciar el Camino Primitivo en Oviedo no es solo una decisión logística. Es una forma de comenzar el Camino donde empezó la historia. Muchos peregrinos llegan la víspera, duermen en la ciudad y salen al día siguiente hacia Grado. Si ese es tu caso, merece la pena dedicar unas horas a conocer Oviedo con calma y dormir bien antes de ponerte en marcha hacia Grado. Este recorrido está pensado para eso: ver lo esencial, preparar el Camino y empezar a caminar con sentido.


El recorrido comienza en la plaza de Alfonso II el Casto, el corazón del Oviedo medieval. Aquí se alza la Catedral de San Salvador, origen espiritual del Camino Primitivo. En su interior se encuentra la Cámara Santa, el espacio que convirtió a Oviedo en un gran centro de peregrinación durante la Edad Media. Aquí se custodian la Cruz de los Ángeles, símbolo histórico de la ciudad; la Cruz de la Victoria, emblema del antiguo Reino de Asturias; la Caja de las Ágatas y el Arca Santa, un relicario asociado a la llegada de reliquias desde Toledo. Entre ellas destaca el Santo Sudario, una de las piezas más veneradas de la cristiandad, cuya exhibición depende del calendario litúrgico.
Estas reliquias explican por qué Oviedo fue, durante siglos, un destino en sí mismo y dan sentido al conocido dicho medieval: «Quien va a Santiago y no al Salvador visita al criado y deja al Señor». Sellar aquí la credencial la víspera no es solo una cuestión práctica; es un gesto cargado de significado.
A escasos metros, sin abandonar la plaza, se encuentra San Tirso el Real. Su ventanal prerrománico del siglo IX, visible desde el exterior, es uno de los pocos restos conservados del Oviedo altomedieval dentro del casco urbano. Es una parada breve, pero esencial para situarse en el tiempo.
Caminar la ciudad con sentido


Desde el entorno inmediato de la Catedral, el paseo continúa bordeando el templo para tomar la calle San Vicente, uno de los tramos más evocadores del casco antiguo. Aquí el Oviedo monástico se hace visible en pocos metros: el monasterio de San Pelayo, la iglesia de Santa María la Real de la Corte y el entorno del actual Museo Arqueológico de Asturias.
La calle desemboca en la Corrada del Obispo, una de las plazas más recogidas y fotogénicas de la ciudad. Desde este punto, el recorrido avanza hacia la zona de Santa Ana y desciende por la calle Mon hasta la plaza de Trascorrales, un espacio que resume bien la transición entre el Oviedo medieval y el urbano.
Desde Trascorrales se llega con facilidad a la plaza de la Constitución, presidida por el Ayuntamiento y la iglesia de San Isidoro el Real. A continuación, la calle Fierro conduce directamente al Fontán, con su mercado y su plaza porticada, uno de los lugares más vivos y reconocibles del centro histórico.
Este tramo no es una suma de monumentos, sino un paseo continuo que permite entender cómo Oviedo creció y se transformó sin perder su escala humana.
Una fuente que explica una ciudad

El paseo termina en la Foncalada, situada en la calle Foncalada, en la esquina con la calle Gascona. Conviene detenerse y mirar con atención.
La Foncalada no es una fuente decorativa. Es una obra civil del siglo IX, construida para el abastecimiento de agua de la ciudad, y constituye la única edificación civil prerrománica conservada en España. Por ese motivo forma parte del conjunto de monumentos del Reino de Asturias declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Aquí se entiende que el Oviedo medieval no fue solo una ciudad de iglesias y reliquias, sino también una ciudad organizada, con infraestructuras pensadas para la vida cotidiana.
Cena tranquila antes del Camino
Desde la Foncalada basta dar unos pasos para encontrarse en la calle Gascona, conocida por sus sidrerías. Es el lugar ideal para cenar la víspera: cercano, animado y sin necesidad de desplazamientos adicionales.
La recomendación es sencilla: cena temprana, ligera y sin excesos. Al día siguiente, el Camino empieza pronto.
Salir al amanecer
La mañana siguiente, el Camino Primitivo sale de Oviedo desde el entorno de la Catedral, siguiendo la señalización oficial hacia Grado. El itinerario abandona progresivamente el casco urbano, atraviesa barrios tranquilos y conduce al peregrino hacia un paisaje cada vez más rural.
Pronto aparecen las primeras subidas, especialmente en el entorno del Alto del Escamplero, que dejan claro desde el primer día el carácter exigente de esta ruta jacobea.
La víspera en Oviedo, paso a paso
Llegada (tarde)
Paseo por el casco antiguo sin mochila: Catedral, San Tirso, San Vicente, Trascorrales, Fontán y Foncalada.
Credencial
Sellar en la Catedral la tarde anterior para no perder tiempo por la mañana.
Cena
Zona Gascona / entorno Foncalada. Temprano y sin excesos.
Descanso
Dormir en el centro o cerca del recorrido de salida.
Salida (mañana siguiente)
Salida temprana siguiendo la señalización oficial del Camino Primitivo hacia Grado.
Oviedo, comprendida antes de caminar
Cuando Oviedo queda atrás al amanecer, no se deja una ciudad cualquiera. Se deja un lugar que fue santuario, capital y cruce de caminos. Haberlo recorrido la víspera —con tiempo, con precisión y sin improvisaciones— cambia la forma de empezar a caminar. El Camino Primitivo no arranca con una flecha amarilla: empieza con una ciudad comprendida.
